Sentado en los Chozos Las Flores de la Dehesa
Esta tarde, sentado en los Chozos Las Flores de la Dehesa, en algunos momentos era tal la cantidad de agua que se precipitaba desde el cielo, que no conseguía ver la Sierra aunque sabia que estaba allí.
Otro cuento para esta tarde de otoño.
Las hadas de las lagunas. los lagos y las fuentes
Las gentes que viven en las montañas en las sierras como la de Gata, la Estrella y Gredos que forman la corona que rodea y ciñe nuestra tierra dicen:
En las noches de otoño y del invierno son muchas las ocasiones en que se despiertan sobresaltados por el rugir del temporal. Dicen que los marineros del Cantábrico presienten las Galernas que llevan sus barcos al infierno profundo del mar, también las mujeres y hombres serranos, cuando miran al sur-oeste y ven preñadas grises y negras las nubes, se preparan para lo que viene.
Las puertas de las casas en muchos casos humildes hechas de madera de los robles que forman los bosques próximos, fustigadas por el vendaval y por las fuertes rachas de agua, cual cortinas impenetrables que no permiten ver con la luz del candil de la puerta de los establos, donde el ganado se apretuja por el miedo y el frio, como si la parca se barruntara cerca.
Esas puertas que parecen van a ceder de un momento a otro para abrirse de par en par, que rechinan como si fueran a reventar por las costuras que las unen a los dinteles y los goznes de las bisagras fijadas con plomo, a las piedras del granito que forman las paredes.
Las tejas, oxidadas y cubiertas de musgo que comenzó a verdear en los tejados, vuelan como leves plumas removidas por los remolinos del viento huracanado que cantan canciones de terror y miedo, mientras tanto, esos hombres y mujeres sentados al hogar, atizan la leña que intenta combatir el frio que baja por la chimenea que ruje como león hambriento, las brasas se encienden y apagan cubiertas de ceniza gris que contrasta con el rojo vivo, y de nuevo pasa a rojo muerto y gris que es el color dominante junto con el negro, todos cuentan y cantan las horas entorno al amor de la lumbre esperando que amaine. Es en esos días cuando se cuentan las leyendas que van pasando de boca en boca, de padres y abuelos a hijos, que absortos escuchan y se empapan de ellas para algún día contárselas a sus hijos.
Los propios edificios se estremecen, parece que las enormes piedras de granito que forman su estructura sintieran, entre las grietas, de tiempo en tiempo las llamadas del infierno, el rugir prolongado que parece eterno llega como eco lejano del centro de la tierra o quizás de lo más profundo del mar.
Las gentes asustadizas y recelosas de los grandes cataclismos, se despiertan, se levantan muchas veces estremecidas y transidas de miedo, porque, según algunos creen, el mar tiene comunicación con las lagunas, los lagos y las fuentes.
Los rugidos y los ruidos extraños son la consecuencia del movimiento de sus aguas enfurecidas por las tormentas y las galernas cuando son en los mares del norte.
Encontré hombres de piel arrugada y quemada por el frio y el aire del norte, que me juraban que en la Sierra de la Estrella y en los del circo de Gredos, y también en Hurdes y Sierra de Gata, en noches como estas, si estabas cerca de algún lago o de alguna laguna, con los ojos bien abiertos, aunque se llenaran de agua , conseguías ver entre los relámpagos restos de los barcos que habían naufragado en las costas del Atlántico cuando se estrellaban contra las rocas por no haber visto las luces de los faros que avisaban del peligro, o que por causa de la tormenta quedaban al pairo y sin gobierno de timón.
¿Cómo podría ser, preguntaba un niño a un viejo si estamos mil metros al menos por encima del océano?:
.- Las aguas de ríos, arroyos y lagos tienen todas los mismos orígenes, los océanos. Cierto es que nunca es el mismo agua el que moja tus pies en el torrente, porque esa que te mojo ya fue corriendo al mar
.- las Hadas y ninfas que cuidan las fuentes, son las almas de aquellos que perdieron la vida en los naufragios los días de Galernas, que si no tenían cumplida la misión para que nacieron en la tierra , quedan atrapados en ellas.
Un día que caminaba por entre sauces, robles y castaños, entre los madroños había una pared de piedra granítica derruida por el paso del tiempo llena de verde musgo, chillaban las hojas secas de los castaños que llegado el otoño se había desnudado para cubrir el suelo con una manta parda, era la forma de proteger y calentar lo suficiente para que germinaran las castañas que habían huido de los erizos.
Debajo de la manta si mirabas profundamente veías de vez en cuando como se camuflaban los boletus edulis, que despedían una fragancia comparable al perfume de la tierra, difíciles de ver, y por eso se les llama “gulas de monte” acertabas a encontrar manojos de amarillas casi oro cantharellus lutescens entre los troncones carcomidos y en los huecos de las piedras.
Allí ese día escuchaba una plegaria, una canción o un llanto que se confundía con los cantos de las ramas y las conversaciones entre los pinos y los castaños, el “tic, tic, toc, toc,” de un pájaro carpintero que se afanaba en construir un nido para el invierno y aprovechaba para sacar las larvas que se encontraban bajo las duras cortezas.
Presté atención, ¡lo que estaba escuchando no eran esos ruidos de la naturaleza!
Seguí avanzando por un camino tortuoso de sierra, hasta llegar a un lugar donde brotaba el agua que luego se convertiría en arroyo, sentado en una roca de granito se dibujaba un cuerpo sin cuerpo, cuya canción era:
“quede preso de la belleza de esta sierra,
lejos de la mar oceana,
donde perdí marineros,
que en mi barco viajaban.
Nadie llego a socorrernos
enormes olas nos tapaban
allí quedaron los cuerpos
aquí quedaron las almas.
Reza una oración amigo
libérame de estas aguas.”
Cuando paséis cerca de las lagunas, los lagos, las fuentes y los arroyos, prestar mucha atención a lo que considerareis ruidos, nosotros cada día perdemos la sensibilidad de escuchar, pero si os acompaña algún niño y os dice:
Parece que se escucha cantar o llorar, prestar atención puede que podáis salvar el alma de algún naufrago atrapado.
Powered by WPeMatico
Ir a la fuente
Author: Redacción
