En el Castillo de la Mota
Cansado de andar todo el día persiguiendo sombras, románicas, de peregrinos que avanzaban por el camino de Santiago, de los Templarios que protegieron estos caminos y fundaron iglesias castillos o castillos iglesias, en un pueblo al que llegue buscando una persona especial, que tiene un auténtico museo en su casa rural, casa que tiene el nombre de posada, como debe ser en cualquier camino que se precie, desde nuestro amigo e ingenioso hidalgo en su Mancha, hasta en estas tierras entre Burgos y Palencia.
Como os decía me senté en el castillo, este si que está en ruinas, pero lleno en sus cimientos y en la loma caliza que lo sustenta de cuevas donde de antiguo se curaban los vinos y ahora se cuidan los hombres, de verdad parece mentira que no se hundan unos túneles y casas sobre las otras.
Me senté junto a él, » intenté pegar la hebra» pero como vi que no respondía a mis insinuaciones le dije a bocajarro.
.- Buenas tardes, buen hombre, que ,¿viendo pasar el tiempo?.
No puedo asegurar si fueron sus labios o el siseo de algún viento que acompañando gotas pocas y gordas, le creí oír decir.
Aquí y sin moverme del sitio y en la misma posición, pero hay quien no siendo de bronce, se mueve menos que yo.
Pues perdone, pero tengo que seguir la ruta y usted tiene que seguir cuidando de este castillo de La Mota, o de lo que de él queda.
Ando tras el románico y los templarios, volví a escuchar, » cada uno pierde el tiempo como quiere».
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Author: Redacción
