¡Genial, simplemente genial¡
Anoche volvimos a disfrutar del teatro, la música y la danza.
El día que Piotr Llich Chaikovski escribió su Opus 20 «El lago de los Cisnes», regalo a la humanidad una de las más bellas piezas de música para ballet, su sensibilidad para lo bello y la creación, su vida casada con alguien que no amaba, su sexualidad oculta que lo llevó al suicidio por un tribunal de honor, todo se refleja en esta obra.
Un cuento de amor imposible, el cisne blanco y el cisne negro con un príncipe que tiene un amigo entre bufón y amante.
Las obligaciones impuestas por una sociedad que él no comparte, que obligan a un hombre, aunque homosexual, a aparentar «normalidad social».
La compañía cacereña que nos trajo esa preciosa mezcla de proyecciones sobre la Puerta del Perdón, con ballet, música y textos, no sólo hizo volar los cisnes, sino el tiempo del reloj, hasta la «Luna del Ciervo» grande y brillante quiso jugar al escondite entre los pináculos de la catedral, para verlos contarnos un bello cuento.
Hoy si, el sonido recogido por micros de ambiente, en vez de esos artefactos que los carga el diablo.
La escenografía basada en proyecciones a la que los actores se acoplaban como guantes de seda.
En definitiva, se hizo corta, y con ganas de seguir a estas gentes, no sé si definirlas, como del teatro o de la danza, pero en cualquier caso magníficos.
Enhorabuena a la compañía, anoche mereció la pena volver a sentarse ante el escenario.
La organización resolvió los problemas y esperemos que sigan resolviendo lo resoluble.
No impidieron sacar fotos ni grabar, así los que no lo visteis podéis tener una idea y la próxima vez asistir, o al menos os llevo parte de lo que disfrute.
José María Rodríguez Santa

