Ayer escuchaba una magnífica conferencia sobre los cuentos de los hermanos Grimm. Disfrute sabiendo como habían creado una especialidad literaria partiendo de los cuentos populares, esos que eran transmitidos de abuelos a padres y así a los nietos, que mirando con ojos desorbitados grababan en su cerebro esas narraciones.
Es verdad que dulcificaron tanto los cuentos, que en poco o nada, se parecían a los originales de los que nacían.
En un momento, yo que soy un enamorado de los cuentos, leyendas y tradiciones, que releo algunos varias veces, que disfruto con el libro de las leyendas de mi amada Toledo, que Pilar Reyes Delgado tuvo a bien regalarme y aún más dedicarme cariñosamente, algunas de las cuales conocía y otras son semejantes a los que tenemos en esta bella dama, quizás es por ello que había un camino que unía estas dos ciudades, que en algunos casos los sarracenos vinieron hasta Coria para atacar Toledo.
Esos sueños de los callejones de capa y espada o de damas que se dejaban ver a través de una ventana a la luz de una vela, que Gustavo Adolfo dejó para la historia, en sus leyendas y rimas.
Pero siempre me despierta alguna madrastra, que no , mala madre, que eran malas como las brujas y los malos reyes, que como siempre dulcificaron los Hermanos por amor a su madre.
¡Y entonces!
Surge la España «de charanga y pandereta, de rabo y sacristía, devota de Frascuelo y de Maria…» que entierra de «puta madre» perdonarme la expresión, pero no encuentro ningún término tan duro y tan claro en castellano.
Este país donde una vez muerto, «el muerto al hoyo y el vivo al bollo», se busca como sea, para encontrar alguna virtud al finado e intentar olvidar todo lo malo que hizo y lo que se sufrió por aquello «del que dirán».
Un país donde los locos andamos por las calles y los siquiatras son políticos u otros elementos que nos hacen tragar ruedas de molino de aceite, para que pase mejor.
Lo siento yo hace tiempo que dejé de ser políticamente correcto y hasta disfruto con populistas como Miguel Angel Revilla, cuando ponen al viejo «Borbón, bobón y bribón» en su sitio, emérito, ja ja ja, su mérito engañar a 40 millones.
En este país enterramos de lujo, si algún muerto escuchara y viera los dolientes y amigos, volvería a morirse, pensando que el muerto no era el.
El cinismo de los ciudadanos es minúsculo comparado con el cinismo del gobierno, de todos los gobiernos, eso es lo único transversal en esta nación.
Me he prometido a mi mismo, aunque algunas veces, hasta me engaño jugando al solitario, no hablar de política, de políticos y cosas similares.
Pero está claro que sigo siendo tan burro, que prefiero ir al entierro de amigos y conocidos antes de que hablen bien de mí.
A por cierto gracias al amigo Antonio Mora Ayora, que sigue aceptando y divulgando mis textos en sus periódicos digitales por el mundo.
Bueno, seguiré con mis cuentos es mejor para todos.
Erase una vez..
Y Comieron perdices.
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Author: Redacción
